Por José A. Naredo Moya, Ingeniero en Administración de Seguridad, Ms. Gobierno y Gestión Pública, Ms. en Gestión del riesgo de desastres.
Me resultó, por decir lo menos, llamativo leer a la Secretaria de Finanzas del Partido Comunista de Aysén escandalizarse en estas páginas el día 17 de agosto, por lo que ella denomina la “liviandad” y la “improvisación” en la designación de cargos públicos. Citando a Milan Kundera intenta construir una crítica estética sobre la gestión ajena, pero termina tropezando con la terca realidad de su propia vereda política.
El mismo sector que históricamente ha supeditado las competencias técnicas al carné de militante, y que ha justificado el colapso de ministerios y servicios públicos bajo el blindaje del dogma ideológico, hoy pretende erigirse como un faro de eficiencia y probidad administrativa. La verdadera e “insoportable levedad” no radica en la rotación de un equipo de gobierno que ajusta sus piezas para corregir el rumbo; radica en la ligereza de una crítica que padece de una amnesia conveniente frente a su propio prontuario de ineficiencia estatal.
Para quienes habitamos la Región de Aysén, el debate central no puede quedarse en la retórica de Santiago o en cuántas bajas sufre un gabinete central en el termómetro de las encuestas. Mientras la vieja política se enreda en pasadas de cuenta corporativas, los ciudadanos de a pie seguimos enfrentando el impacto real de la burocracia: comisarías desbordadas, un sistema penal atado de manos y una sensación de impunidad que recorre nuestras calles.
Gobernar una región tan extensa y aislada como la nuestra exige rigor, gestión y espaldas técnicas, no consignas de manual. La alta rotación de cargos puede ser un síntoma de diseño que corregir, pero la permanencia ciega de la incompetencia por mero compromiso partidario es una tragedia que los chilenos ya conocemos y pagamos muy caro.
Antes de apuntar la viga en el ojo ajeno, la militancia local debería recordar que el Estado es un servicio para las personas, no una agencia de empleo ideológica.


