Con una activa participación de actores locales, recolectores y representantes de la cadena productiva del pompón, se desarrolló en la ciudad de Puerto Aysén un taller ciudadano de participación temprana PAC, en el marco de la elaboración del anteproyecto del Reglamento de la Ley N°21.660, que establece la protección ambiental de las turberas en Chile.
La instancia se realizó en cumplimiento de lo mandatado por el artículo segundo transitorio de la ley, que establece la necesidad de considerar la opinión de los distintos actores vinculados al manejo y uso de estos ecosistemas, reconociendo el valor del conocimiento territorial y las prácticas locales en la construcción de una normativa pertinente y aplicable a la realidad de los territorios.
El taller fue encabezado por profesionales del Ministerio del Medio Ambiente y el Seremi del Medio Ambiente de la Región de Aysén, y estuvo especialmente dirigido a personas vinculadas a la cadena productiva de las turberas, entre ellas recolectores de pompón, quienes compartieron su experiencia directa, preocupaciones y propuestas en torno al uso sustentable de estos ecosistemas.
Durante la jornada, el Seremi del Medio Ambiente de Aysén, Yoal Díaz, destacó el sentido profundo de este proceso participativo señalando que “estamos construyendo junto a las comunidades y las cadenas productivas, un reglamento con pertinencia territorial. Son ellas y ellos quienes trabajan en la gestión y el uso sustentable de estos ecosistemas, y su mirada es clave para poner en valor las turberas, no solo para la región, sino para el país y el planeta. Este trabajo lo estamos haciendo todos y para todos”.
Desde una mirada técnica y jurídica, el abogado del Ministerio del Medio Ambiente, Gabriel Bustos, recalcó la importancia de salir del enfoque centralista en la elaboración normativa: “hacer un reglamento desde la ciudad, sin escuchar el territorio, no tiene sentido. Es fundamental conocer cómo ha operado realmente el sistema, entender las prácticas locales y, al mismo tiempo, la enorme importancia ambiental de las turberas. La ley nos manda a nutrirnos de esta visión para construir un mejor reglamento”.
La voz de quienes viven y trabajan directamente en las turberas también fue protagonista. El recolector de pompón Eriko Gatica puso énfasis en la necesidad de educación, conciencia y responsabilidad intergeneracional: “hay que venir a estas reuniones para entender qué es proteger una turbera. No es lo mismo destruir que cuidar. Si se hace bien, en dos o tres años una turbera puede volver a producir. Hay que protegerla para los que vienen detrás, no solo para mis nietos, sino para toda la juventud”.
Este taller forma parte de una serie de instancias de Participación Ciudadana Temprana (PAC) que buscan rescatar la visión comunitaria, fortalecer el respeto por los territorios y avanzar hacia una regulación que equilibre la protección ambiental de las turberas con las realidades sociales, culturales y productivas de quienes habitan y cuidan estos ecosistemas clave para la mitigación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad.
Fuente: MMA Aysén


