¿El deportista nace o se hace?

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¿El deportista nace o se hace?

Los pies alados de Usain Bolt, la perfección elástica de Nadia Comanechi, la resistencia helénica de los fondistas kenianos, o la respiración atlante de Michael Phelps mantienen ocupada a la ciencia en uno de los debates más importantes en materia de avances tecnológicos, en cuanto al estudio del cuerpo humano y la fisiología del ejercicio.

¿Es posible que exista una carga genética particular que defina a un deportista excelso, como una especie de predestinado?

El boom del Proyecto Genoma Humano (PGH) iniciando el nuevo siglo, permitió presentar el mapeo de 25mil genes en la espiral del ADN y, con ello, devolver a la palestra de la investigación la resolución de la gran incógnita acerca de qué determina el éxito y la superación de récords en las competiciones deportivas.

Casi 15 años después, las expectativas de correlación entre composición de cromosomas y desempeño físico sobresaliente permanecen en un nivel casi nulo.

Mucho ruido y pocas nueces

Tan sólo un par genes han logrado pasar la rigurosidad de estudios científicos preliminares. El primero sería el gen alfa-actinina 3 (ACTN3), el cual permite que se forme una proteína necesaria para las contracciones musculares explosivas, condición sine quanon para los grandes velocistas, especialmente en trayectos cortos como los 100 metros lisos.

La enzima convertidora de angiotensina (ACE) sería el segundo caso, aunque la polémica le acecha. Este gen, ubicado en el cromosoma 17q237, en su fase activa, o “alelo II”, puede ser un potente vasoconstrictor. Esta cualidad ha hecho que investigaciones al respecto afirmen que su presencia es fundamental en el repunte de disciplinas de fuerza y resistencia.

Sensatez en el podio

Por otra parte, catedráticos como Alejandro Lucía, Doctor en Medicina e investigador de la Universidad Europea de Madrid, o el Doctor en Biología Jordan Santos, destacan en el grupo que cuestiona con intensidad.

Desde la postura de la Epigenética, defienden que el asunto del talento deportivo depende de una confluencia de factores, circunstancias y condiciones de diferente orden.

La vastedad del escenario por comprobar se pierde de vista. La forma de expresión de los genes es un lenguaje complejo, dinámico y cambiante.

Desde la forma de concepción del feto, pasado por la política de Estado para promover el deporte, las cualidades de oxigenación cerebral, las condiciones climáticas y geográficas, o la impronta que deja una experiencia de vida, etc., son aspectos que influyen en el momento de cartografiar el máximo rendimiento corporal.

Fuente: cinconoticias.com

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