Libro rescata cómo distintas culturas valoran a las aves

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Libro rescata cómo distintas culturas valoran a las aves

Guía de aves de bosques subantárticos explica su importancia para las culturas mapuche y yagán.


El carpintero negro (Campephilus magellanicus) es una especie endémica de los bosques de Nothofagus del sur de Chile y Argentina. En sus troncos talla cavidades que son utilizadas por esta y otras especies para nidificar, y con el sonido del fuerte picoteo marcan su presencia en el ambiente.

Pero en el sur de Chile el carpintero negro también es conocido con otros nombres. Los mapuches de las costas continentales en la zona de Temuco -los lafkenches- destacaban su color y por esto le daban el nombre mapudungún de kurüpütriu: carpintero (pütriu) de color negro (kurü). Por su parte, los mapuches de Chiloé -los williches- lo llaman rere o gallo de monte, ya que su percusión en la madera repercutía en los cerros.

En los bosques del archipiélago del Cabo de Hornos los yaganes lo conocen como lana: la palabra lan significa lengua en idioma yagán, y se relaciona con la larga lengua que el carpintero utiliza para extraer las larvas. La abuela yagán Úrsula Calderón recuerda cuánto admiraba cuando niña la destreza con que los carpinteros o lana picoteaban hoyos y extraían con su lengua gusanos que tragaban echando la cabeza hacia atrás.

El nombre científico también define a esta especie como un ave que “ama las larvas” (Campe-philus) y habita los bosques magallánicos (magellanicus).

Chucao (Foto: Steve Morello)

La presencia de aves como el carpintero en los bosques subantárticos de Sudamérica ha protagonizado las narrativas de los pueblos yagán y mapuche durante generaciones. Esas historias motivaron el libro Guía Multi-Étnica de Aves de los Bosques Subantárticos de Sudamérica, que explora la etnografía y los diálogos interculturales de las aves y los habitantes de distintas culturas.

“La demanda de este libro apunta a una educación intercultural, pero también hacia una educación y una ética biocultural, porque incluye también a las aves y diversos seres vivos cohabitantes”, explica Ricardo Rozzi, presidente del Instituto de Ecología y Biodiversidad y quien lideró al equipo que realizó este libro.

En sus páginas describe 50 aves con su nombre en lenguas yagán, mapudungún, inglés, español y su denominación científica. Incluye dos CD con el sonido de las 50 especies recogido en los bosques, la pronunciación de su nombre en cada lenguaje y narrativas traducidas directamente de las entrevistas realizadas a personas de ambas comunidades.

El CD se inicia con un canto de trutruca del poeta Lorenzo Aillapán, conocido como “Hombre Pájaro”: “Ningún pájaro canta por cantar; todos entregan mensajes onomatopéyicos”, dice.

Cóndor (Foto: Eduardo Pavez)

Rozzi -también investigador de la U. de Magallanes- explica que la idea es mostrar una realidad invisibilizada: la diversidad de lenguaje, valores y especies biológicas con las que compartimos el espacio. “En este libro podemos ver nuestro sentido de pertenencia con ellas, los servicios ecosistémicos que nos prestan y cómo nosotros podemos servir y respetar a las aves”.

En su tercera edición, el libro suma nuevas fotografías y un texto del premio nacional Humberto Maturana, quien será uno de los presentadores el jueves 31 de mayo, a las 18 horas, en el Parque Mahuida.

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